Encoding MP3s or how to shoot yourself on the foot

I wrote this for a different site I used to touch once or twice a year. Yes, it is in English. Yes, I’ll post a translation soonish than laterish, but this sets the bilingual tone of the blog

Encoding MP3s or how to shoot yourself on the foot

Summary: Don’t. Use Ogg Vorbis or FLAC instead.

It would seem that most people I know, and most people out there, never remember the golden rule: “I need to read the manual of my VCR”.

Even if you get something free, it doesn’t mean you know how to use it correctly. I dislike those who think that they can get their hands on anything and pretend —even believe!— they already know how to use it. We don’t let children play with guns (except in certain areas of the Near and Middle East), yet we allow people to play with MP3 encoders and, worse!, to release their deformed children into the world.

And this is my beef. I have a small collection of MP3s I have collected from friends and kind strangers out there. The main complain I have about these files is quality. The only ones I can vouch to range from decent to outstanding are the ones I have encoded myself. Of course, I always say thanks, you can’t never be too grateful when you receive a gift, but I still have this fuzzy warm feeling of anger and contempt when I open my frame analyzer and realize their quality. Most have clicks and the high-frequency range is horrid. I can listen to better Stereo FM in my pocket radio, a little gadget made in Singapore that I bought a couple of years ago on the street for less than 10 bucks.

Before 2000 there were no really good MP3 encoders out there. You know, encoders you could use with ease and stuck with standards. Yet, it was feasible to produce high quality MP3s with those old buggy encoders if you took the time to read the manual. Nowadays, there is no excuse to encode poor sound files, when you can use LAME for the task. Of course you need a good “ripper” to extract the sound files from your CDs, and the best for the task is EAC, at least on Windows. Forget those commercial packages with names of precious metals or loony Roman emperors in their names. EAC has its glitches but in general performance and quality are superb. Why would you want to pay so much for something I rather leave unnamed that you can find in one of them fangled PC software download portals, say Tucows?

Now the fact is that you can have the tools in your hands, but you need to know the magic incantation. You are sure too busy to bother doing the five minute research needed on the matter, so here is mine. Following the analysis and advice developed by the late r3mix group, I use the command line encoder with this incantation:

lame --r3mix --new-vbr --nspsytune -p in.wav out.mp3

from the command line or using it as an external encoder with EAC. I sometimes add a “-b 128 -F” to make sure it ends up being smallish.

When I have some time in my hands I like to experiment and after some manic-obsessive testing I’ve come to agree with the opinions of the people at Men without Plans Enterprises.

But… I wonder why I even bothered to tell you this. One should burn all MP3s and use Ogg Vorbis instead:

oggenc --quality 6 in.wav

produces a compressed file equivalent to the command above, and most importantly:

  1. Sounds far better because it doesn’t clip the high-frequency range.
  2. Files are smaller the longer the time of the piece. I have seen 1.5 MB difference in size in a 10 minute concerto movement.

Or use FLAC for lossless compression:

flac --best -M -p in.wav

works great for me.

Don’t take my word for it, try it out. If you don’t find a difference, surely you spent your Army days firing 50mm mortars…

¡Los pitufos eran comunistas!

Bueno niños, primera noticia, pero debo decir que esta teoría es plausible. Aquí les pongo la traducción. No olviden usar su ropa interior de aluminio antes de leer lo que sigue:


¡Los pitufos eran comunistas!

Dave Morgan

Febrero 14, 1996

Bueno, se que esto suena loco, yo no lo creía al principio. Entonces me puse a pensarlo con calma y allí fué cuando comenzé a asustarme.

Primero que todo, usted debe abandonar todas las ideas preconcebidas que pueda tener acerca de los comunistas. Olvídese de todo eso acerca de los rusos grandes y malvados que nos enseñó la década de los 80s, eso ya no existe. Piense acerca del comunismo como de una forma de vida, un orden social, un modelo económico. Deje ir de su mente todas las visiones de hoces y martillos por un momento y entonces podrá verlo.

Primero que todo, los pitufos compartían todo. La comida en la villa de los pitufos se almacenaba en esos hongos en el mismo minuto que era cosechada y entonces era distribuida equitativamente a todos los pitufos por igual a lo largo del año. No había un «pitufo granjero» que vendiese su cosecha a otro pitufo. Se entendía que la cosecha era para toda la población de pitufos, no para la venta o para el beneficio de un solo pitufo.

Después están los trabajos que tenían los pitufos. Estaba el pitufo fortachón, el pitufo pintor, el pitufo filósofo, etc. Cada pitufo tenía su propio trabajo y no le era permitido intentar desempeñarse en otros campos. De hecho hay un episodio en donde cada pitufo intentaba hacer el trabajo de otro y fallaba. La moraleja de la historia era aparente: «hacer lo que uno hace mejor» o desde otro punto de vista, lo que la sociedad ha escogido para uno. El pitufo carpintero siempre estaba construyendo algo. El pitufo pintor, pintando. Todos y cada uno aceptaba lo que era y no hacía preguntas.

Entonces venía lo más o menos inverosímil. Papá Pitufo vestía de rojo. Todos los pitufos eran del mismo color y cantaban la misma canción a donde fuesen — enfatizando la unidad. ¿No se sorprendió a si mismo cantando esa canción cuando era niño? Todos lo hicimos.

El argumento más convincente de que los pitufos eran comunistas es su archienemigo, Gargamel. Si recuerdan, lo único que Gargamel deseaba de los pitufos era para su propio beneficio. Durante las primeras cuatro o cinco temporadas, el plan maestro de Gargamel era capturar a los pitufos y convertirlos en oro. Por alguna razón, en los últimos años de producción cuando el show estaba muriendo, empezaron a decir que quería comerse a las pobres criaturas, pero durante la mayor parte del tiempo quiería convertirlos en oro. A él no le importaban los pitufos ni su cultura ni su bienestar. Todo lo que le importaba era conseguir su oro. Solo estaba interesado en volverse rico y nada, nada se podía interponer en su camino.

Gargamel era un capitalista.

El maligno antagonista de los pitufos era el último capitalista, aterrorizando a la pequeña y buena comunidad comunista de los pitufos. ¿Comienza todo a tener sentido?

Esto nos pone a pensar por qué nadie dijo nada al respecto hasta ahora, especialmente durante la guerra fría de los años 80.

Supongo que nadie consideró que valiese la pena en ese entonces.

… ¡Vaya si necesito una vida!